jueves, 10 de febrero de 2011

blanco litio casi negro

La verite
Abro la puerta, suena Chopin, la nocturna op9 nº 2 para piano. Es la señal inequívoca de que algo no marcha todo lo bien que debiera. Cierro la puerta tras de mi y la única luz que veo encendida es la pequeña lámpara de luz difusa que hay en la mesita al lado de la ventana. En el lado opuesto, un bulto en el sofá mira a través de la ventana las apagadas sombras de la noche. Me acerco al vidrio y observo un grupo de personas que hablan animadamente bajo una farola. La miro pero ella está tan embotada por la música y sus pensamientos que no se percata que he llegado a casa hasta que enciendo la luz. En ese momento se gira y me mira con los ojos cegados por la claridad. Una sonrisa que solo llega a mueca se dibuja en su cara. Le respondo con una sonrisa pero ella gira la cabeza y vuelve a sumergirse en su ausencia.

El día que la conocí pensé que era la mujer mas guapa que había visto en mi vida, ella era la mujer mas guapa que había visto en su vida mucha gente. Me enamoré perdidamente desde el instante en que nuestras miradas se cruzaron hace ya cinco años. En dos semanas ya estábamos compartiendo piso. Compramos una planta que yo siempre he conocido como "lazo de amor" pero ella se empeñaba en decir que el nombre correcto era "malamadre". Eso debió ser una señal, un síntoma de lo diferentes que eran nuestras perspectivas a la hora de entender la vida.

2 comentarios:

HOOCHIE MAMA dijo...

Tan descriptiva,que acabo de ver la escena tal cual.

Marivi dijo...

Me recuerdas la canción de Aute: "cine, cine, cine,cine, más cine por favor....."