martes, 25 de enero de 2011

Mi vampira

Existen los vampiros, pero no hace falta que lleven un pico de pelo en la frente, no se reflejen en los espejos, vistan capas hasta el suelo y duerman en féretros. Hay personas que te vampirizan, te absorben, te manejan y te destruyen. No los ves venir, se acercan con una sonrisa en la cara, dan muestras de querer ayudarte y se ganan tu confianza, pero poco a poco comienzan a cavar sin hacer ruido, sin dejarse notar, con cuidado. Cavan y cavan sin que te des cuenta... Se cuelan en tu vida, en aspectos que no dejarías que nadie se inmiscuyera, entran hasta la cocina y más. Si te dejas, acaban tomando decisiones por ti. Llega hasta tal punto la confianza en estas personas que tienes muy en cuenta sus comentarios y opiniones, nunca cuestionas la intención que llevan sus palabras envenenadas.

Nosferatu
Hace algún tiempo coincidí con una de esas personas. Al principio me caía mal, no quería su trato, pero diez horas al día durante cinco días a la semana me convencieron que era mejor llevarnos bien y ese fue el gran error. Dejaba que me (mal)aconsejara sobre la ropa que me compraba, la comida que me llevaba a la boca, llegué a quitarme el color de pelo que llevo desde los 16 años, decía que mi carrera la sacaría hasta un chimpacé, mi coche era una mierda francesa, etc. Cuando perdí de vista a esta persona me di cuenta que yo no era torpe, no era gorda, no era fea... Cuando la perdí de vista al principio me dio pena, pero al poco tiempo me di cuenta de lo feliz que estaba siendo en su ausencia. Fui recopilando mentalmente todas y cada una de sus artimañas, sus palabras, horrorizandome a mi misma de lo amargada que había estado durante esos años... Tardé en dejar de odiarla, en reconciliarme conmigo misma por haber sido tan estúpida, por dejar que me manipulara y me traspasara sus muchos complejos. Cuando de vez en cuando nos cruzábamos me hacía algún comentario sobre mi ropa, mi cara, mis piernas... yo me limitaba a mirarla y no decir ni mu porque a veces cuando no se tiene nada bueno que decir es mejor callar.

Pareceré una tonta por haberme dejado influenciar por alguien, pero cuando eres una "boafé" como era yo, pues no piensas mal. Aún hoy creo que ni ella era consciente del daño que hacía... o si... da igual, solo se que es la persona más horrible que me crucé en mi vida y como de todo se aprende en esta vida y las cosas muchas veces nos ayudan a crecer, espero poder ver venir a los vampiros de ahora en adelante.

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6 comentarios:

carolina dijo...

anda si yo trabajé para un vampiro durante 6 años!!!! estás describiendo exactamente a uno que yo me conozco... de estas cosas se aprende, supongo...

pinkmist dijo...

Si que se aprende!! En mi caso era una compañera. Nunca máis

Miss Amanda Jones dijo...

Yo también tengo una colega así. Se comporta exactamente como tú cuentas y encima cuando hablamos no me deja meter baza.
El colofón fue cuando la dejó su novio y se vino a mi casa cinco días a insultarme, digo, a desahogarse.

http://misssamandajones.blogspot.com/2010/08/vampiros.html

pinkmist dijo...

Dios Isa! es como esa con la que curré!! era igual... Ya veo que no es un especimen en extinción... desgraciadamente

Anónimo dijo...

tambien estan los insulsos...caso aparte

pinkmist dijo...

prefiero un insulso sieso y aburrido que un vampirooo